viernes, 19 de marzo de 2010

La luminosa perseverancia

La noche lo cubría todo. Ya no recordaba cuando fue que se puso el sol, y ni siquiera si alguna vez hubo un sol sobre esta tierra que pisaba. Noche negra, sin lunas ni estrellas, sin ruido, salvo el de la lluvia helada sobre el mundo, salvo el chapotear de los pies en el lodo, salvo los jadeos de sus hermanos y hermanas. Toda su familia detrás de él. Sus dieciséis inviernos lo colocaron al frente de esta huida sin rumbo, entre la nada, hacia ningún lugar. Un camino que los alejase del odio, de los disparos, del ansia.


Sus padres detrás, sus hermanas y hermanos gimiendo en su lucha contra el barro, con el frío, por la vida. Y el futuro, como la luz, ya no se miraba en el negro presente que se posaba frente a los ojos, sobre el alma. Un impenetrable presente que no dejaba ver, que no permitía soñar.



Apoyado en un tronco, el entumido cuerpo yacía sin remedio tras horas, días, siglos de persecución. Las manos derrumbadas sin esperanza de asir caían sobre el mundo y los ojos abrumados de tanta barbarie olvidaban cerrarse. Quien sabe cuantos años queden por huir. Atrás ya no hay milpa, ni casa, ni sueños, sólo fuego, disparos y odio maldiciendo. Lucha, gritos, frío, dolor, viento, lluvia, barro... De repente, un destello traspasó el velo de luto de la noche. Casi mágico e inesperado, quizás fruto del cansancio, despertó su alma sollozante. Otro centelleo le sigue, y otro, y otra más y más allá y otro y otro y otro. La tupida noche negra se iluminó con pequeños puntos de luz que oscilaban aquí y allá sin rumbo apagándose en segundos. Minúsculas lucecitas que danzaban festejando la noche, burlándose de las insondables tinieblas. Como si supieran algo que nadie sabía, como si la lóbrega realidad reinante fuera un sueño donde lo único real fueran sus fugaces brillos.


--Son luciérnagas. -- le dijo su madre. -- Nos quieren recordar en estos momentos oscuros que la luz, a pesar de todo, existe en este mundo y que tarde o temprano llegará, sólo hay que ser paciente y perseverar.



16 años después acabó la huida, pero no el miedo, las mentiras, la indolente soberbia. Las tinieblas vuelven a ahuyentar al padre sol y de nuevo los gritos, los disparos y el odio son jaleados desde la tribuna. La paciencia y la perseverancia hicieron del joven un adulto, y ya no son dieciséis inviernos los que lo colocan al frente sino la decisión colectiva de las comunidades. Ahora manda obedeciendo y mira a su hijo, joven hijo que mira a ese futuro con la duda y el miedo del que creció bajo el cuidado del padre y del sol. Las miradas se encuentran en una: la del joven confundida y angustiada, la del adulto paciente y segura, y entonces es la palabra que habla:



-- Ya vuelve la noche negra hijo mío. Ya la vivimos antes pero ésta es distinta. No es sólo una larga noche para nosotros, ahora es para todos en todos los lugares. Es hora de preparar un viaje, una lucha, una paciente espera donde no sólo seremos Abejas, también tendremos que ser luciérnagas. Donde nuestro ejemplo y camino sea una de las muchas pequeñas luces que iluminen la noche a tantas y tantos otros. Que les recuerde que también esta oscuridad pasará.


Sólo hay que ser paciente y perseverar.

La luminosa perseverancia

La noche lo cubría todo. Ya no recordaba cuando fue que se puso el sol, y ni siquiera si alguna vez hubo un sol sobre esta tierra que pisaba. Noche negra, sin lunas ni estrellas, sin ruido, salvo el de la lluvia helada sobre el mundo, salvo el chapotear de los pies en el lodo, salvo los jadeos de sus hermanos y hermanas. Toda su familia detrás de él. Sus dieciséis inviernos lo colocaron al frente de esta huida sin rumbo, entre la nada, hacia ningún lugar. Un camino que los alejase del odio, de los disparos, del ansia.


Sus padres detrás, sus hermanas y hermanos gimiendo en su lucha contra el barro, con el frío, por la vida. Y el futuro, como la luz, ya no se miraba en el negro presente que se posaba frente a los ojos, sobre el alma. Un impenetrable presente que no dejaba ver, que no permitía soñar.



Apoyado en un tronco, el entumido cuerpo yacía sin remedio tras horas, días, siglos de persecución. Las manos derrumbadas sin esperanza de asir caían sobre el mundo y los ojos abrumados de tanta barbarie olvidaban cerrarse. Quien sabe cuantos años queden por huir. Atrás ya no hay milpa, ni casa, ni sueños, sólo fuego, disparos y odio maldiciendo. Lucha, gritos, frío, dolor, viento, lluvia, barro... De repente, un destello traspasó el velo de luto de la noche. Casi mágico e inesperado, quizás fruto del cansancio, despertó su alma sollozante. Otro centelleo le sigue, y otro, y otra más y más allá y otro y otro y otro. La tupida noche negra se iluminó con pequeños puntos de luz que oscilaban aquí y allá sin rumbo apagándose en segundos. Minúsculas lucecitas que danzaban festejando la noche, burlándose de las insondables tinieblas. Como si supieran algo que nadie sabía, como si la lóbrega realidad reinante fuera un sueño donde lo único real fueran sus fugaces brillos.


--Son luciérnagas. -- le dijo su madre. -- Nos quieren recordar en estos momentos oscuros que la luz, a pesar de todo, existe en este mundo y que tarde o temprano llegará, sólo hay que ser paciente y perseverar.



16 años después acabó la huida, pero no el miedo, las mentiras, la indolente soberbia. Las tinieblas vuelven a ahuyentar al padre sol y de nuevo los gritos, los disparos y el odio son jaleados desde la tribuna. La paciencia y la perseverancia hicieron del joven un adulto, y ya no son dieciséis inviernos los que lo colocan al frente sino la decisión colectiva de las comunidades. Ahora manda obedeciendo y mira a su hijo, joven hijo que mira a ese futuro con la duda y el miedo del que creció bajo el cuidado del padre y del sol. Las miradas se encuentran en una: la del joven confundida y angustiada, la del adulto paciente y segura, y entonces es la palabra que habla:



-- Ya vuelve la noche negra hijo mío. Ya la vivimos antes pero ésta es distinta. No es sólo una larga noche para nosotros, ahora es para todos en todos los lugares. Es hora de preparar un viaje, una lucha, una paciente espera donde no sólo seremos Abejas, también tendremos que ser luciérnagas. Donde nuestro ejemplo y camino sea una de las muchas pequeñas luces que iluminen la noche a tantas y tantos otros. Que les recuerde que también esta oscuridad pasará.


Sólo hay que ser paciente y perseverar.

La luminosa perseverancia

La noche lo cubría todo. Ya no recordaba cuando fue que se puso el sol, y ni siquiera si alguna vez hubo un sol sobre esta tierra que pisaba. Noche negra, sin lunas ni estrellas, sin ruido, salvo el de la lluvia helada sobre el mundo, salvo el chapotear de los pies en el lodo, salvo los jadeos de sus hermanos y hermanas. Toda su familia detrás de él. Sus dieciséis inviernos lo colocaron al frente de esta huida sin rumbo, entre la nada, hacia ningún lugar. Un camino que los alejase del odio, de los disparos, del ansia.


Sus padres detrás, sus hermanas y hermanos gimiendo en su lucha contra el barro, con el frío, por la vida. Y el futuro, como la luz, ya no se miraba en el negro presente que se posaba frente a los ojos, sobre el alma. Un impenetrable presente que no dejaba ver, que no permitía soñar.



Apoyado en un tronco, el entumido cuerpo yacía sin remedio tras horas, días, siglos de persecución. Las manos derrumbadas sin esperanza de asir caían sobre el mundo y los ojos abrumados de tanta barbarie olvidaban cerrarse. Quien sabe cuantos años queden por huir. Atrás ya no hay milpa, ni casa, ni sueños, sólo fuego, disparos y odio maldiciendo. Lucha, gritos, frío, dolor, viento, lluvia, barro... De repente, un destello traspasó el velo de luto de la noche. Casi mágico e inesperado, quizás fruto del cansancio, despertó su alma sollozante. Otro centelleo le sigue, y otro, y otra más y más allá y otro y otro y otro. La tupida noche negra se iluminó con pequeños puntos de luz que oscilaban aquí y allá sin rumbo apagándose en segundos. Minúsculas lucecitas que danzaban festejando la noche, burlándose de las insondables tinieblas. Como si supieran algo que nadie sabía, como si la lóbrega realidad reinante fuera un sueño donde lo único real fueran sus fugaces brillos.


--Son luciérnagas. -- le dijo su madre. -- Nos quieren recordar en estos momentos oscuros que la luz, a pesar de todo, existe en este mundo y que tarde o temprano llegará, sólo hay que ser paciente y perseverar.



16 años después acabó la huida, pero no el miedo, las mentiras, la indolente soberbia. Las tinieblas vuelven a ahuyentar al padre sol y de nuevo los gritos, los disparos y el odio son jaleados desde la tribuna. La paciencia y la perseverancia hicieron del joven un adulto, y ya no son dieciséis inviernos los que lo colocan al frente sino la decisión colectiva de las comunidades. Ahora manda obedeciendo y mira a su hijo, joven hijo que mira a ese futuro con la duda y el miedo del que creció bajo el cuidado del padre y del sol. Las miradas se encuentran en una: la del joven confundida y angustiada, la del adulto paciente y segura, y entonces es la palabra que habla:



-- Ya vuelve la noche negra hijo mío. Ya la vivimos antes pero ésta es distinta. No es sólo una larga noche para nosotros, ahora es para todos en todos los lugares. Es hora de preparar un viaje, una lucha, una paciente espera donde no sólo seremos Abejas, también tendremos que ser luciérnagas. Donde nuestro ejemplo y camino sea una de las muchas pequeñas luces que iluminen la noche a tantas y tantos otros. Que les recuerde que también esta oscuridad pasará.


Sólo hay que ser paciente y perseverar.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Francamente Abajo las patas

Algo de humor, crítica y propuesta con sabor a mirada colectiva. Primera edición del Podcast Koman Ayel. Además de servir como piloto, es una invitación para quien se quiera unir en la construcción de este espacio radiofónico colectivo.

Por favor háganos llegar sus comentarios, nos ayudarán a nutrir el trabajo y poder hacerlo cada vez mejor. Esperamos lo disfruten.

Pueden descargar el archivo desde la siguiente liga:

http://www.komanilel.org/AUDIO/francamente_abajo_las_patas_piloto.MP3

Francamente Abajo las patas

Algo de humor, crítica y propuesta con sabor a mirada colectiva. Primera edición del Podcast Koman Ayel. Además de servir como piloto, es una invitación para quien se quiera unir en la construcción de este espacio radiofónico colectivo.

Por favor háganos llegar sus comentarios, nos ayudarán a nutrir el trabajo y poder hacerlo cada vez mejor. Esperamos lo disfruten.

Pueden descargar el archivo desde la siguiente liga:

http://www.komanilel.org/AUDIO/francamente_abajo_las_patas_piloto.MP3

Francamente Abajo las patas

Algo de humor, crítica y propuesta con sabor a mirada colectiva. Primera edición del Podcast Koman Ayel. Además de servir como piloto, es una invitación para quien se quiera unir en la construcción de este espacio radiofónico colectivo.

Por favor háganos llegar sus comentarios, nos ayudarán a nutrir el trabajo y poder hacerlo cada vez mejor. Esperamos lo disfruten.

Pueden descargar el archivo desde la siguiente liga:

http://www.komanilel.org/AUDIO/francamente_abajo_las_patas_piloto.MP3

martes, 9 de marzo de 2010

Ser mujer indígena, campesina, ABEJA.

El día 8 de Marzo, en los Altos de Chiapas, las mujeres de la Sociedad Civil las Abejas de Acteal hicieron una marcha para celebrar este día y a la vez denunciar lo que significa ser mujer indígena, campesina y vivir rodeada de militares, policías y paramilitares.

Este video recoge su palabra frente al campamento militar que aún hoy sigue frente a sus comunidades.

Ser mujer indígena, campesina, ABEJA.

El día 8 de Marzo, en los Altos de Chiapas, las mujeres de la Sociedad Civil las Abejas de Acteal hicieron una marcha para celebrar este día y a la vez denunciar lo que significa ser mujer indígena, campesina y vivir rodeada de militares, policías y paramilitares.

Este video recoge su palabra frente al campamento militar que aún hoy sigue frente a sus comunidades.

Ser mujer indígena, campesina, ABEJA.

El día 8 de Marzo, en los Altos de Chiapas, las mujeres de la Sociedad Civil las Abejas de Acteal hicieron una marcha para celebrar este día y a la vez denunciar lo que significa ser mujer indígena, campesina y vivir rodeada de militares, policías y paramilitares.

Este video recoge su palabra frente al campamento militar que aún hoy sigue frente a sus comunidades.

jueves, 4 de marzo de 2010

Preguerra o transtorno bipolar

Clima de preguerra o simplemente un trastorno bipolar lo que arrecia en Chiapas.

El gobernador del estado de Chiapas, el perredista (PRD es el partido de “izquierda” mayoritario de México) Juan Sabines acaba de enviarle una cordial carta a la Sociedad Civil las Abejas para invitarles a una mesa de diálogo:


“El gobierno de Chiapas busca la consolidación de la paz duradera y la exigencia de justicia y dignidad de los pueblos indígenas a través de las diferentes formas de organización y en ningún momento y bajo ninguna circunstancia se pretende debilitar o dividir a la sociedad civil Las Abejas, en cambio sí fortalecerla al participar en la gestión de las necesidades que tanto exigen las comunidades.”


La mesa de diálogo reuniría a las autoridades de esta organización pacifista nacida en 1992 y los paramilitares responsables de la masacre de 45 personas pertenecientes a las Abejas en 1997 que recientemente han sido liberados sin cargos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (principal órgano del poder judicial en México) y han vuelto al lugar de la masacre. La preocupación del gobernador se debe a las denuncias de varios paramilitares de posibles actos de represalia por parte de la Sociedad Civil las Abejas.


“Se ha extendido la preocupación y se ha hecho pública por parte de cientos de hermanos indígenas de la región de Acteal por la presencia y activismo de extranjeros provenientes de Pakistán, India, Perú, España y Estados Unidos, entre otros países, quienes les piden no aceptar beneficios del gobierno, actitud que en nada abona a la paz y desarrollo de los parajes.”


Lo que no comenta la nota del gobernador, publicada en varios periódicos nacionales, algunos de ellos de gran tradición izquierdista, es que en el caso de los extranjeros de La India pertenecen a la organización no-violenta Ekta Parishad de influencia gandhiana y los de los otros países mencionados pertenecen a organizaciones de derechos humanos mexicanas e internacionales.

¿Pero por qué una organización india formada por más de 11 mil comunidades y miles de miembros visita a las Abejas? ¿Por qué es necesaria la presencia de observadores de derechos humanos nacionales e internacionales en la zona?

Esas preguntas se le escapan al excelentísimo gobernador chiapaneco que contempla el trabajo y la actitud de estos extranjeros y extranjeras como algo que “en nada abona a la paz y desarrollo de los parajes.”


¿Preguerra o trastorno bipolar?



Quizás, al gobernador, la determinación y fuerza con la que impulsa el diálogo con la Sociedad Civil las Abejas le ha hecho olvidar las agresiones de policías estatales, militares y paramilitares en otras comunidades de Chiapas este año. Quizás olvida que apoya económicamente y judicialmente a la organización Alas de Águila, Ejército de Dios, cuyo nombre y acciones no parecen abonar mucho más a la paz y al desarrollo de los parajes. Quizás a causa de que toda su capacidad conciliadora queda concentrada en Acteal olvida que su gobierno arrasa comunidades en la selva, quemando casas y pertenencias y expulsando a sus pobladores sin ningún remordimiento. Quizás ignore las reiteradas amenazas y agresiones que sufren defensores de derechos humanos en Comitán y San Cristobal por parte de policías y autoridades institucionales. Quizás no conozca de las nuevas amenazas contra comunidades en resistencia pacífica que se extienden por el estado alentadas por la impunidad que prevalece para los agresores de grupos contrarios al gobierno institucional.


Preguerra.

El juego de una de cal y otra de arena de este gobernador experto en la manipulación mediática no anuncia otra cosa que una oleada de agresiones, de muertes, de heridos, de torturas, de despojo, de injusticia que ya se extienden favoreciendo a los que quieren convertir Chiapas en un parque temático para turistas multimillonarios a costa de las miles de comunidades indígenas y campesinas que hoy viven de su trabajo en la tierra.


Bipolaridad.

Todo este esperpento de contradicciones puede ser la prueba de la existencia de una tendencia a un trastorno bipolar propio del PRD chiapaneco. Y así como el diputado federal por este partido, Ariel Gómez León, reprobaba la ayuda a los haitianos tras el terremoto argumentando que lo que veía “no eran caras de necesidad, más bien de abusivos insaciables”, el gobernador Juan Sabines esté abonando la paz y el desarrollo de su tan amado estado a través del exterminio y represión de los que no estén de acuerdo a su grandioso proyecto.


Sea lo que fuere, estamos en un momento donde es más que importante contar con muchos apoyos tanto en México como en el extranjero. Por lo que viene, por lo que vendrá. Para que la impunidad no sea el pan de cada día, para que las injusticias vividas ayer no se sumen a las que viviremos mañana.



Preguerra o transtorno bipolar

Clima de preguerra o simplemente un trastorno bipolar lo que arrecia en Chiapas.

El gobernador del estado de Chiapas, el perredista (PRD es el partido de “izquierda” mayoritario de México) Juan Sabines acaba de enviarle una cordial carta a la Sociedad Civil las Abejas para invitarles a una mesa de diálogo:


“El gobierno de Chiapas busca la consolidación de la paz duradera y la exigencia de justicia y dignidad de los pueblos indígenas a través de las diferentes formas de organización y en ningún momento y bajo ninguna circunstancia se pretende debilitar o dividir a la sociedad civil Las Abejas, en cambio sí fortalecerla al participar en la gestión de las necesidades que tanto exigen las comunidades.”


La mesa de diálogo reuniría a las autoridades de esta organización pacifista nacida en 1992 y los paramilitares responsables de la masacre de 45 personas pertenecientes a las Abejas en 1997 que recientemente han sido liberados sin cargos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (principal órgano del poder judicial en México) y han vuelto al lugar de la masacre. La preocupación del gobernador se debe a las denuncias de varios paramilitares de posibles actos de represalia por parte de la Sociedad Civil las Abejas.


“Se ha extendido la preocupación y se ha hecho pública por parte de cientos de hermanos indígenas de la región de Acteal por la presencia y activismo de extranjeros provenientes de Pakistán, India, Perú, España y Estados Unidos, entre otros países, quienes les piden no aceptar beneficios del gobierno, actitud que en nada abona a la paz y desarrollo de los parajes.”


Lo que no comenta la nota del gobernador, publicada en varios periódicos nacionales, algunos de ellos de gran tradición izquierdista, es que en el caso de los extranjeros de La India pertenecen a la organización no-violenta Ekta Parishad de influencia gandhiana y los de los otros países mencionados pertenecen a organizaciones de derechos humanos mexicanas e internacionales.

¿Pero por qué una organización india formada por más de 11 mil comunidades y miles de miembros visita a las Abejas? ¿Por qué es necesaria la presencia de observadores de derechos humanos nacionales e internacionales en la zona?

Esas preguntas se le escapan al excelentísimo gobernador chiapaneco que contempla el trabajo y la actitud de estos extranjeros y extranjeras como algo que “en nada abona a la paz y desarrollo de los parajes.”


¿Preguerra o trastorno bipolar?



Quizás, al gobernador, la determinación y fuerza con la que impulsa el diálogo con la Sociedad Civil las Abejas le ha hecho olvidar las agresiones de policías estatales, militares y paramilitares en otras comunidades de Chiapas este año. Quizás olvida que apoya económicamente y judicialmente a la organización Alas de Águila, Ejército de Dios, cuyo nombre y acciones no parecen abonar mucho más a la paz y al desarrollo de los parajes. Quizás a causa de que toda su capacidad conciliadora queda concentrada en Acteal olvida que su gobierno arrasa comunidades en la selva, quemando casas y pertenencias y expulsando a sus pobladores sin ningún remordimiento. Quizás ignore las reiteradas amenazas y agresiones que sufren defensores de derechos humanos en Comitán y San Cristobal por parte de policías y autoridades institucionales. Quizás no conozca de las nuevas amenazas contra comunidades en resistencia pacífica que se extienden por el estado alentadas por la impunidad que prevalece para los agresores de grupos contrarios al gobierno institucional.


Preguerra.

El juego de una de cal y otra de arena de este gobernador experto en la manipulación mediática no anuncia otra cosa que una oleada de agresiones, de muertes, de heridos, de torturas, de despojo, de injusticia que ya se extienden favoreciendo a los que quieren convertir Chiapas en un parque temático para turistas multimillonarios a costa de las miles de comunidades indígenas y campesinas que hoy viven de su trabajo en la tierra.


Bipolaridad.

Todo este esperpento de contradicciones puede ser la prueba de la existencia de una tendencia a un trastorno bipolar propio del PRD chiapaneco. Y así como el diputado federal por este partido, Ariel Gómez León, reprobaba la ayuda a los haitianos tras el terremoto argumentando que lo que veía “no eran caras de necesidad, más bien de abusivos insaciables”, el gobernador Juan Sabines esté abonando la paz y el desarrollo de su tan amado estado a través del exterminio y represión de los que no estén de acuerdo a su grandioso proyecto.


Sea lo que fuere, estamos en un momento donde es más que importante contar con muchos apoyos tanto en México como en el extranjero. Por lo que viene, por lo que vendrá. Para que la impunidad no sea el pan de cada día, para que las injusticias vividas ayer no se sumen a las que viviremos mañana.



Preguerra o transtorno bipolar

Clima de preguerra o simplemente un trastorno bipolar lo que arrecia en Chiapas.

El gobernador del estado de Chiapas, el perredista (PRD es el partido de “izquierda” mayoritario de México) Juan Sabines acaba de enviarle una cordial carta a la Sociedad Civil las Abejas para invitarles a una mesa de diálogo:


“El gobierno de Chiapas busca la consolidación de la paz duradera y la exigencia de justicia y dignidad de los pueblos indígenas a través de las diferentes formas de organización y en ningún momento y bajo ninguna circunstancia se pretende debilitar o dividir a la sociedad civil Las Abejas, en cambio sí fortalecerla al participar en la gestión de las necesidades que tanto exigen las comunidades.”


La mesa de diálogo reuniría a las autoridades de esta organización pacifista nacida en 1992 y los paramilitares responsables de la masacre de 45 personas pertenecientes a las Abejas en 1997 que recientemente han sido liberados sin cargos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (principal órgano del poder judicial en México) y han vuelto al lugar de la masacre. La preocupación del gobernador se debe a las denuncias de varios paramilitares de posibles actos de represalia por parte de la Sociedad Civil las Abejas.


“Se ha extendido la preocupación y se ha hecho pública por parte de cientos de hermanos indígenas de la región de Acteal por la presencia y activismo de extranjeros provenientes de Pakistán, India, Perú, España y Estados Unidos, entre otros países, quienes les piden no aceptar beneficios del gobierno, actitud que en nada abona a la paz y desarrollo de los parajes.”


Lo que no comenta la nota del gobernador, publicada en varios periódicos nacionales, algunos de ellos de gran tradición izquierdista, es que en el caso de los extranjeros de La India pertenecen a la organización no-violenta Ekta Parishad de influencia gandhiana y los de los otros países mencionados pertenecen a organizaciones de derechos humanos mexicanas e internacionales.

¿Pero por qué una organización india formada por más de 11 mil comunidades y miles de miembros visita a las Abejas? ¿Por qué es necesaria la presencia de observadores de derechos humanos nacionales e internacionales en la zona?

Esas preguntas se le escapan al excelentísimo gobernador chiapaneco que contempla el trabajo y la actitud de estos extranjeros y extranjeras como algo que “en nada abona a la paz y desarrollo de los parajes.”


¿Preguerra o trastorno bipolar?



Quizás, al gobernador, la determinación y fuerza con la que impulsa el diálogo con la Sociedad Civil las Abejas le ha hecho olvidar las agresiones de policías estatales, militares y paramilitares en otras comunidades de Chiapas este año. Quizás olvida que apoya económicamente y judicialmente a la organización Alas de Águila, Ejército de Dios, cuyo nombre y acciones no parecen abonar mucho más a la paz y al desarrollo de los parajes. Quizás a causa de que toda su capacidad conciliadora queda concentrada en Acteal olvida que su gobierno arrasa comunidades en la selva, quemando casas y pertenencias y expulsando a sus pobladores sin ningún remordimiento. Quizás ignore las reiteradas amenazas y agresiones que sufren defensores de derechos humanos en Comitán y San Cristobal por parte de policías y autoridades institucionales. Quizás no conozca de las nuevas amenazas contra comunidades en resistencia pacífica que se extienden por el estado alentadas por la impunidad que prevalece para los agresores de grupos contrarios al gobierno institucional.


Preguerra.

El juego de una de cal y otra de arena de este gobernador experto en la manipulación mediática no anuncia otra cosa que una oleada de agresiones, de muertes, de heridos, de torturas, de despojo, de injusticia que ya se extienden favoreciendo a los que quieren convertir Chiapas en un parque temático para turistas multimillonarios a costa de las miles de comunidades indígenas y campesinas que hoy viven de su trabajo en la tierra.


Bipolaridad.

Todo este esperpento de contradicciones puede ser la prueba de la existencia de una tendencia a un trastorno bipolar propio del PRD chiapaneco. Y así como el diputado federal por este partido, Ariel Gómez León, reprobaba la ayuda a los haitianos tras el terremoto argumentando que lo que veía “no eran caras de necesidad, más bien de abusivos insaciables”, el gobernador Juan Sabines esté abonando la paz y el desarrollo de su tan amado estado a través del exterminio y represión de los que no estén de acuerdo a su grandioso proyecto.


Sea lo que fuere, estamos en un momento donde es más que importante contar con muchos apoyos tanto en México como en el extranjero. Por lo que viene, por lo que vendrá. Para que la impunidad no sea el pan de cada día, para que las injusticias vividas ayer no se sumen a las que viviremos mañana.



martes, 2 de marzo de 2010

Cuando las alas de águila sobrevolaron San Cristobal



Reconozco mi desconocimiento. Por aquél entonces no sabía nada; ni tan siquiera había odio hablar de Huixtán, y mucho menos podía ubicarlo en el mapa o contexto geopolítico alguno. Pero puedo decirles que era lunes; dieciocho de enero de este dos mil diez; que cruzaba el andador del Carmen, prácticamente a nado, entre la marea de gente; y que me encontré, derepente, con una manifestación que cortaba la calle.

Toda manifestación encontrada merece, no obstante, cierto reconocimiento y unos minutos para escuchar las proclamas. En este caso, proclamaban la Justicia, la Paz, el cese de las agresiones a Huixtán… nobles proclamas. Acompañadas de pantalones de camuflaje verde militar y playeras rojas, con un escudo que decía Alas de Águila en la parte delantera, y una inscripción en la espalda que rezaba, nunca mejor dicho: Ejército de Dios.

A uno se le viene a la cabeza la pregunta ¿Buenos, o Malos?

Se trata de una predecible visión simplista del mundo. A la larga es una forma pobre de ver la realidad, pero a simple vista, en un primer encuentro, sirve para situarte. ¿Buenos, o Malos? A saber, si no sabía nada.

El caso es, que les seguí en todo su recorrido alrededor del parque.

Justicia y Paz son proclamas admirables que desgraciadamente, pueden estar en cualquier boca. Yo sentía de verdad, que aquello salía del corazón, y a pesar de ello, seguía sin entender lo de Ejército de Dios. No son conceptos cercanos, no son conceptos que puedan unirse de forma real; no, no son compatibles.

No entendía nada.

Les seguí en todo su recorrido alrededor del parque preguntándome si aquello era una paradoja, una broma, o una manipulación. Ejército de Dios…
La manifestación se congregó en la plaza de los arcos, detrás del palacio municipal, entorno a un escenario y un equipo estéreo, donde tuvo lugar un acto de treinta y cinco minutos.

El acto fue, sin ninguna duda, un espectáculo. Un escuadrón de Alas de Águila en mitad de la plaza, que portaba la bandera mexicana; el himno de Chiapas; una actuación de baile tapatío, una actuación de baile fusión jazz-latino; las cornetas del ejército… se mezclaron con las proclamas de Justicia, de Paz; con los cartelones que decían: Frayba atrás de la destrucción de casas en los Llanos, Huixtán presente, castigo a los culpables, obispo Samuel Ruiz (nos vale madre que sea tu aniversario) tu gente nos está golpeando… De todo aquello, si tuviese que destacar algo, por supuesto, por extraño o representativo (quizás), hablaría de cuando el escuadrón de Alas, que formaba en mitad de la plaza, desfiló alrededor de la misma. Paso militar. Bandera mexicana ondeante. Playeras rojas. En el estéreo, la canción de La Marcha Imperial de la Guerra de las Galaxias. La de cuando aparecía Darth Vader.

Ahora sé un poco más. Sobre Huixtán, sobre las alas de las águilas, sobre lo que pasa, sobre lo que está pasando en Mitzitón. No lo suficiente para decir que ya lo sé, y que lo entiendo todo. Pero sí, un poco más.

Tampoco me hago ya la pregunta: Buenos o Malos. No porque sepa la respuesta, que no la sé, más bien por no polarizar; por no cerrar los bandos, para que siga habiendo lugar para el entendimiento. Para que a nadie le toque ser malo, y ya sea malo siempre. Pero sigo recordando, con cierta inquietud, aquél desfile. Aquella marcha militar con Darth Vader de fondo, y preguntándome: Si se trata de una cosa bien sonsita, una ironía descuidada, o una alegoría espontáneamente premeditada, de que hay cierta obscuridad en los corazones, del Ejército de Dios.

Más información sobre la situación relacionada con el ejército de Dios en Chiapas:

IndyMedia Chiapas

Cuando las alas de águila sobrevolaron San Cristobal



Reconozco mi desconocimiento. Por aquél entonces no sabía nada; ni tan siquiera había odio hablar de Huixtán, y mucho menos podía ubicarlo en el mapa o contexto geopolítico alguno. Pero puedo decirles que era lunes; dieciocho de enero de este dos mil diez; que cruzaba el andador del Carmen, prácticamente a nado, entre la marea de gente; y que me encontré, derepente, con una manifestación que cortaba la calle.

Toda manifestación encontrada merece, no obstante, cierto reconocimiento y unos minutos para escuchar las proclamas. En este caso, proclamaban la Justicia, la Paz, el cese de las agresiones a Huixtán… nobles proclamas. Acompañadas de pantalones de camuflaje verde militar y playeras rojas, con un escudo que decía Alas de Águila en la parte delantera, y una inscripción en la espalda que rezaba, nunca mejor dicho: Ejército de Dios.

A uno se le viene a la cabeza la pregunta ¿Buenos, o Malos?

Se trata de una predecible visión simplista del mundo. A la larga es una forma pobre de ver la realidad, pero a simple vista, en un primer encuentro, sirve para situarte. ¿Buenos, o Malos? A saber, si no sabía nada.

El caso es, que les seguí en todo su recorrido alrededor del parque.

Justicia y Paz son proclamas admirables que desgraciadamente, pueden estar en cualquier boca. Yo sentía de verdad, que aquello salía del corazón, y a pesar de ello, seguía sin entender lo de Ejército de Dios. No son conceptos cercanos, no son conceptos que puedan unirse de forma real; no, no son compatibles.

No entendía nada.

Les seguí en todo su recorrido alrededor del parque preguntándome si aquello era una paradoja, una broma, o una manipulación. Ejército de Dios…
La manifestación se congregó en la plaza de los arcos, detrás del palacio municipal, entorno a un escenario y un equipo estéreo, donde tuvo lugar un acto de treinta y cinco minutos.

El acto fue, sin ninguna duda, un espectáculo. Un escuadrón de Alas de Águila en mitad de la plaza, que portaba la bandera mexicana; el himno de Chiapas; una actuación de baile tapatío, una actuación de baile fusión jazz-latino; las cornetas del ejército… se mezclaron con las proclamas de Justicia, de Paz; con los cartelones que decían: Frayba atrás de la destrucción de casas en los Llanos, Huixtán presente, castigo a los culpables, obispo Samuel Ruiz (nos vale madre que sea tu aniversario) tu gente nos está golpeando… De todo aquello, si tuviese que destacar algo, por supuesto, por extraño o representativo (quizás), hablaría de cuando el escuadrón de Alas, que formaba en mitad de la plaza, desfiló alrededor de la misma. Paso militar. Bandera mexicana ondeante. Playeras rojas. En el estéreo, la canción de La Marcha Imperial de la Guerra de las Galaxias. La de cuando aparecía Darth Vader.

Ahora sé un poco más. Sobre Huixtán, sobre las alas de las águilas, sobre lo que pasa, sobre lo que está pasando en Mitzitón. No lo suficiente para decir que ya lo sé, y que lo entiendo todo. Pero sí, un poco más.

Tampoco me hago ya la pregunta: Buenos o Malos. No porque sepa la respuesta, que no la sé, más bien por no polarizar; por no cerrar los bandos, para que siga habiendo lugar para el entendimiento. Para que a nadie le toque ser malo, y ya sea malo siempre. Pero sigo recordando, con cierta inquietud, aquél desfile. Aquella marcha militar con Darth Vader de fondo, y preguntándome: Si se trata de una cosa bien sonsita, una ironía descuidada, o una alegoría espontáneamente premeditada, de que hay cierta obscuridad en los corazones, del Ejército de Dios.

Más información sobre la situación relacionada con el ejército de Dios en Chiapas:

IndyMedia Chiapas

Cuando las alas de águila sobrevolaron San Cristobal



Reconozco mi desconocimiento. Por aquél entonces no sabía nada; ni tan siquiera había odio hablar de Huixtán, y mucho menos podía ubicarlo en el mapa o contexto geopolítico alguno. Pero puedo decirles que era lunes; dieciocho de enero de este dos mil diez; que cruzaba el andador del Carmen, prácticamente a nado, entre la marea de gente; y que me encontré, derepente, con una manifestación que cortaba la calle.

Toda manifestación encontrada merece, no obstante, cierto reconocimiento y unos minutos para escuchar las proclamas. En este caso, proclamaban la Justicia, la Paz, el cese de las agresiones a Huixtán… nobles proclamas. Acompañadas de pantalones de camuflaje verde militar y playeras rojas, con un escudo que decía Alas de Águila en la parte delantera, y una inscripción en la espalda que rezaba, nunca mejor dicho: Ejército de Dios.

A uno se le viene a la cabeza la pregunta ¿Buenos, o Malos?

Se trata de una predecible visión simplista del mundo. A la larga es una forma pobre de ver la realidad, pero a simple vista, en un primer encuentro, sirve para situarte. ¿Buenos, o Malos? A saber, si no sabía nada.

El caso es, que les seguí en todo su recorrido alrededor del parque.

Justicia y Paz son proclamas admirables que desgraciadamente, pueden estar en cualquier boca. Yo sentía de verdad, que aquello salía del corazón, y a pesar de ello, seguía sin entender lo de Ejército de Dios. No son conceptos cercanos, no son conceptos que puedan unirse de forma real; no, no son compatibles.

No entendía nada.

Les seguí en todo su recorrido alrededor del parque preguntándome si aquello era una paradoja, una broma, o una manipulación. Ejército de Dios…
La manifestación se congregó en la plaza de los arcos, detrás del palacio municipal, entorno a un escenario y un equipo estéreo, donde tuvo lugar un acto de treinta y cinco minutos.

El acto fue, sin ninguna duda, un espectáculo. Un escuadrón de Alas de Águila en mitad de la plaza, que portaba la bandera mexicana; el himno de Chiapas; una actuación de baile tapatío, una actuación de baile fusión jazz-latino; las cornetas del ejército… se mezclaron con las proclamas de Justicia, de Paz; con los cartelones que decían: Frayba atrás de la destrucción de casas en los Llanos, Huixtán presente, castigo a los culpables, obispo Samuel Ruiz (nos vale madre que sea tu aniversario) tu gente nos está golpeando… De todo aquello, si tuviese que destacar algo, por supuesto, por extraño o representativo (quizás), hablaría de cuando el escuadrón de Alas, que formaba en mitad de la plaza, desfiló alrededor de la misma. Paso militar. Bandera mexicana ondeante. Playeras rojas. En el estéreo, la canción de La Marcha Imperial de la Guerra de las Galaxias. La de cuando aparecía Darth Vader.

Ahora sé un poco más. Sobre Huixtán, sobre las alas de las águilas, sobre lo que pasa, sobre lo que está pasando en Mitzitón. No lo suficiente para decir que ya lo sé, y que lo entiendo todo. Pero sí, un poco más.

Tampoco me hago ya la pregunta: Buenos o Malos. No porque sepa la respuesta, que no la sé, más bien por no polarizar; por no cerrar los bandos, para que siga habiendo lugar para el entendimiento. Para que a nadie le toque ser malo, y ya sea malo siempre. Pero sigo recordando, con cierta inquietud, aquél desfile. Aquella marcha militar con Darth Vader de fondo, y preguntándome: Si se trata de una cosa bien sonsita, una ironía descuidada, o una alegoría espontáneamente premeditada, de que hay cierta obscuridad en los corazones, del Ejército de Dios.

Más información sobre la situación relacionada con el ejército de Dios en Chiapas:

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